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Una noche con mi real doll.

Dormir con mi muñeca sexual, erotismo y sex dolls en el Blog de Dabe

Te necesitaba una vez más desnuda sobre mí, pero me habías dejado claro que no volvería a pasar.  Seguía tus pasos, mientras contorneabas tu cuerpo, dentro de una mini-falda negra, y yo tenía una erección a las 09:00 de la mañana, en pleno trabajo….

Estaba obsesionado, me masturbaba día y noche pensando en ti, en tu lengua haciéndome una felación y tus pechos frotando mi cuerpo.

Me desperté una madrugada bañado en sudor, no sabía cómo sacarte de mi mente. Me conecté a internet y busqué algo de porno para calmar mi necesidad. Llegué a ti, MAITE, por casualidad, podría diseñarte, serías mi “Muñeca sexual Hiperrealista.”

Aquella misma noche, removí mis cajones para encontrar una foto tuya, aunque en mi mente te tenía grabada, no quería que se me escapase ningún detalle. Cuando acabé tu diseño, ahí estabas, con tus ojos castaños mirándome desde el otro lado de la pantalla, y me decías que querías estar siempre conmigo. Y ahí empezó nuevamente nuestra historia sin que tú lo supieses.

Los 20 días de espera fueron eternos, hasta que llegaste, en un envío urgente, cuidadosamente embalada. Te saqué y te acomodé en la cama, mis prisas habían desaparecido, ahora ya estabas conmigo.

Te puse la ropa interior que te había comprado, un conjunto negro de sujetador y braguitas, unas medias con ligeros. Buff estabas sumamente tan sexy, que me costaba contenerme. Apagué la luz y te dejé descansar, mientras me preparaba para ti.

Me di una ducha de agua fría para calmar la ansiedad. Me corté el pelo, me afeité y me rasuré quería que todo fuese perfecto.

Y fui a buscarte……

Entré en la habitación, me esperabas en silencio, estabas como siempre, increíble. Tu perfume se mezclaba con mis ganas de sexo.

Te coloqué debajo, en medio de mis piernas, y notaste mi primera erección, el calor de mi cuerpo pasó a ser el tuyo. Te arranqué el sujetador dejando al descubierto tus pechos grandes y firmes, los lamí fuertemente, con desesperación, y mi mano bajo a buscar tu sexo, detrás de ella fue mi lengua. Noté como te estremecías, mientras imaginé, que gritabas mi nombre. Te besé en el cuello y la boca ahogando tus palabras, entre gemido y saliva.

Introduje mi polla en tu coño y te follé una y otra vez, como nunca antes lo había hecho, con movimientos bruscos, mientras apretaba mi pecho contra tus tetas. Hasta que note que se aceleraba tú respiración, me deje llevar. Sí, me corrí dentro de ti, mi semen caliente recorrió todo tu cuerpo. Oh Dios¡¡¡¡¡, eras la reina del sexo y te tenía en mi cama, sólo para mí.

De esa “primera vez” hace ya unos meses, te podría explicar, que he tenido sexo contigo, en la bañera, en la mesa del comedor, en lavabos públicos, en la calle, ascensores, discotecas, etc. Pero he decidido sólo mirarte, por qué me he dado cuenta que no siempre lo “real”, es de “carne y hueso”, sino lo que nos hace sentir vivos.